Pues veamos, iba yo, Sándwich, con mi prima de vuelta de las pistas deportivas de nuestro colegio, cuando pasamos por el médico, había un barrendero que nos dijo que nos acercáramos.
-Hola, chicas. ¿ Queréis un pajarito que se ha caído del nido?-nos dijo el hombre.
-Vale.-respondimos nosotras, sin saber que decir.
Cuando llegué a mi casa, y mi madre vio el pájaro, su reacción fue inmediata.
-Si vosotros lo cuidáis, os lo podéis quedar.- referiéndose a mi hermano y a mi.
Nosotros le prometimos que íbamos a cuidarlo...que ya le habíamos puesto un nombre, Clever,...
Los abuelos vinieron a vernos, como hacen los días de verano por la tarde-noche. Con el pájaro en la mano salí a saludarlos y a enseñárselo. Extendí la mano para que lo pudieran ver bien, y como en las películas, un gato blanco que teníamos (Blanquito), que ahora desconocemos su paradero, saltó por encima de mi mano, llevándose al pobre e indefenso polluelo de gorrión en su boca. Una sensación escalofriante me recorrió el cuerpo. Desde entonces, los pocos pájaros que hemos tenido no han salido de la jaula.
DESCANSE EN PAZ. CLEVER, TUS CUIDADORES NO TE OLVIDAN:(
P.D.: Fueron pocas horas contigo, como mucho 4 o 5 horas, pero suficientes para cogerte cariño.
Sándwich